Alarmas autogestionadas y las falsas alarmas
Tener un sistema de cámaras y una alarma antirrobo (anti-intrusion) auto-gestionado desde un celular (Smartphone), es lo que muchas personas buscan para sus hogares o para sus negocios, cuando compran un kit de alarma o arman su propio sistema, establecen la configuración para gestionar por cuenta propia los avisos que el sistema reporta al celular, ya sea desde el panel de alarma, el hub, o desde las cámaras, pero como en todo sistema de alarma, pueden existir notificaciones desde el propio sistema sin que exista una amenaza real de una intrusión (la detección de un robo), lo que, de no gestionarse adecuadamente, puede convertirse en un problema.
En este tipo de sistemas de seguridad autogestionados (sin monitoreo desde una CRA), es el usuario quien tendrá que revisar cada notificación que se emite, a cualquier hora que se suceda la notificación, y por supuesto, si hay falsas alarmas que se multiplican con el tiempo, tal y como se puede sucederse por diferentes factores y razones, se afrontará uno de los efectos que puede afectar la tranquilidad y la confianza en el sistema de seguridad, y este es el fenómeno que se conoce como «fatiga de alarmas» a causa de aquellas alarmas que no representan una amenaza real.
¿Qué es la fatiga de alarma?
La fatiga de alarmas es un fenómeno que le sucede a muchas personas que autogestionan su propio sistema de alarma, y este fenómeno se refiere a es un proceso de desensibilización en el que la persona comienza a ignorar las notificaciones, avisos y alertas del sistema de seguridad debido a la cantidad de notificaciones que se reciben o a que no se tratan de notificaciones sobre intrusiones delincuenciales sobre su hogar o negocio, por lo mismo y con el pasar de cantidad de notificaciones donde “nada se sucede”, las personas comienzan a posponer la revisión de las alertas y les restan importancia, así como también ignoran las alertas bajo la presunción de que “nada sucede y es una falsa alarma”, llegando al punto de desactivar o silenciar las notificaciones de su propio sistema de seguridad pensando que la propia existencia del sistema de alarma es un “disuasor” entre otras razones que se convierten en un efecto “placebo” que se genera en su propia mente de la persona y es justificado con el pensamiento de que “nunca ha pasado nada”.
Es necesario considerar los casos donde la persona simplemente no se da cuenta de los avisos emitidos por el sistema porque, o se encuentra lejos del celular, porque no escucha las notificaciones, ya sea que esté en sus propias actividades personales, con ocupaciones laborales o simplemente dormido.
Este fenómeno en los sistemas de alarmas autogestionados, es una de las principales razones de los robos que se suceden por los delincuentes que aprovechan “los vacíos” que se pueden suceder, cuando el sistema de seguridad no es monitoreado desde una CRA, como por ejemplo, que los ladrones pueden poner a prueba el sistema en horas de la madrugada entre otros casos, como por ejemplo, buscar una forma de interrumpir el sistema o inhibir la alarma, todo para que la persona no reciba la notificación en su celular.
¿Por qué se activan las alarmas sin que exista una amenaza real de una intrusión?
Las alarmas se activan según las capacidades técnicas de cada sistema, lógicamente, un sistema más moderno y con inteligencia artificial incorporada, tendrá menos falsas alertas que un sistema más antiguo, pero en general se puede decir que un sistema de alarma está diseñado para identificar movimientos o variaciones del entorno en el cual se instalan sus dispositivos, tanto si se trata de movimiento, luz, temperatura o incluso sonidos.
En muchos casos, las falsas alarmas se pueden evitar o prevenir con ajustes técnicos en los propios dispositivos o corregir aspectos de su instalación, algo que por supuesto debe hacer un experto para evitar problemas mayores, pero en otros casos, se deben corregir hábitos de las personas y convertirlas en actos conscientes dentro de la rutina diaria de todos aquellos que tienen incidencia en el sistema.
Falsas alarmas: entre errores técnicos, errores de configuración y más
Las falsas alertas emitidas por un sistema de alarma, son la razón de que las notificaciones, alertas y avisos de todo sistema de alarma, se conviertan en “ruido”, y con el pasar del tiempo se comienza a desestimar cada aviso del sistema de forma automática, porque después de todo, estar revisando el sistema requiere atención, y tiempo es algo de lo que en muchos no disponen, mucho menos tiempo 24/7 para revisar alarmas incluso cuando se está durmiendo.
El exceso de notificaciones puede surgir a causa de muchas razones, cambios de luz, el movimiento de una rama o de una cortina, un ave o una sombra en una ventana entre otros casos que se derivan tanto de los dispositivos utilizados, su configuración y sus capacidades técnicas, todo ello suma para que cada aviso del sistema de alarma que se suma uno tras otro, pierda importancia, y las alertas se comiencen a ignorar de forma rutinaria, aumentando con ello cada vez más el riesgo de ignorar una alerta de una intrusión real.
Causas frecuentes de las falsas alarmas
Las causas de los falsas alertas en un sistema pueden tener muchas razones, a continuación te mostraremos algunas de las más comunes.
Sensores y cámaras mal ubicadas o Zonas de detección mal delimitadas: uno de los problemas más comunes es una incorrecta instalación o mala configuración, por ejemplo, en el caso de un detector de movimiento mal orientado, dando hacia una ventana y cuyo radio de detección es capaz de identificar el movimiento de personas que pasan por el frente o que por alguna razón se encuentran cerca de la ventana.
Sensibilidad excesiva o mal calibrada en los sensores: este es uno de los problemas que más falsas alertas generan, el dejar los sensores de movimiento con la configuración por defecto que no contempla aspectos propios de la estructura particular donde se van a instalar, y donde además, es posible que estos sensores tengan una configuración de fabrica para “detectar de más”, es decir, con una sensibilidad alta o muy alta.
Factores ambientales: una de las mayores causas de falsas alarmas son causados por factores propios del ambiente, por ejemplo, sensores que detectan cambios de iluminación, registrando por cada cambio una alerta, algo que también se sucede con cambios de luz artificial, de igual forma, la detección de sombras por el movimiento de objetos, reflejos en objetos causados por luces del exterior, el movimiento de plantas a causa del viento, insectos, aves así como otros animales que pueden pasar frente a los sensores, e incluso efectos causados por la lluvia, son razones de diferentes falsas alertas que pueden ser detectados y remitidos como una “alerta” del sistema, y esto es algo que tiende a crecer en los casos de sensores para exteriores.
La cantidad de notificaciones del tipo falsas alarmas, a causa de factores ambientales, por supuesto dependerá de las capacidades técnicas y el hardware del sistema de alarma instalado.
Detección de rotura de vidrio: si un sistema de alarma tiene la capacidad de detección de rotura de vidrio, es posible que el sistema envíe alertas cuando se confunden sonidos agudos parecidos, como, por ejemplo, unas llaves u algo metálico cayendo, música exterior, golpes u cualquier otro sonido que el sistema pueda identificar con un sonido similar y con los decibeles similares a la rotura de un vidrio.
Detección de humo o de monóxido de carbono: las falsas alarmas en detectores de humo se pueden suceder por sensores sucios por polvo, por residuos de gas de cocina, vapor de ducha, o por una ubicación muy cerca de fuentes de calor como estufas de cocina, además, claro de los errores humanos cuando algo se quema en la estufa entre otros.
Mascotas: los perros y gatos del hogar, son otra de las razones por las cuales se pueden activar los detectores de movimiento que no tienen la capacidad técnica adecuada para distinguir entre personas y animales.
Si bien algunos sensores ya tienen la capacidad de filtrar animales hasta de “cierta altura”, también se puede activar el sensor cuando la mascota se sube a algún mueble, esto se puede suceder incluso si la ubicación del sensor es la correcta para filtrar las mascotas.
Sensores solapados: cuando se instalan varios dispositivos (que no trabajan integrados en la misma zona) para cubrir la misma área, se terminan duplicando o triplicando los avisos por la misma falsa alarma.
Falta de filtros inteligentes: las características técnicas y funcionales del sistema de alarma son determinantes, y por supuesto, el que sistema instalado avise por “cualquier movimiento” se convierte en un caos, por ello, contar con dispositivos (sensores, cámaras u ambos en conjunto) que puedan distinguir entre una persona, de un vehículo, o de un animal, o de una rama u planta movimientos a causa del viento es esencial para la reducción de las falsas alarmas.
Ausencia de zonas o modos de funcionamiento: un sistema que trata y se configura igual en el día que en la noche, así como si se configura igual si la casa se encuentra vacía que si la casa se encuentra ocupada en horas donde los residentes están dormidos, puede generar alertas falsas, o incluso omitir situaciones reales de intrusión, como por ejemplo, cuando se tienen cámaras y sensores en los balcones de un segundo piso para detectar intrusiones en la noche, pero el sistema se activa como si la casa estuviera con presencia de personas en el día con los sensores del balcón desactivados.
Falta de mantenimiento: Los lentes y sensores sucios por polvo u otros, así como sensores magnéticos desalineados, o baterías cerca de agotarse, aumentan los errores de lectura, de identificación y pueden generar falsas alertas.
Falta de protección: proteger las cámaras, incluso si estas son para intemperie (exteriores), es algo a considerar para reducir los factores que pueden afectar su capacidad de detección, por ejemplo, esto es algo que puede sucederse a causa de la lluvia, porque el agua sobre el lente puede generar efectos que en conjunto con otros elementos se identifican como “eventos de detección” o también, no detectar nada cuando realmente si hay una ladrón tratando de ingresar a través de un patio o de una terraza.
Considerar que las cámaras en el exterior tengan una cobertura que les ayude a evitar la caída directa del agua, así como también que los lentes se ensucien a causa de excreciones de aves es algo a tener en cuenta.
Problemas técnicos y de conectividad: los factores técnicos también pueden causar falsas alarmas, como por ejemplo, baterías agotadas, contactos magnéticos desalineados, cableado defectuoso o cortes del suministro eléctricos (cuando el sistema no está respaldado), así como las interferencias de radiofrecuencia y los fallos de la red de comunicación (WiFi, Ethernert o Red Celular), incluso Firmware desactualizado en los dispositivos, estos factores entre otros pueden generar alertas erráticas o impedir que una notificación llegue correctamente.
No olvidemos que los problemas de conectividad en una alarma, también pueden ser provocados, cuando los delincuentes tratan de inhibir la comunicación del sistema o desactivarlo.
Errores humanos: el factor humano no se puede dejar de lado, como por ejemplo, los casos donde se introduce un código incorrecto por parte de un familiar, se olvida desarmar la alarma o se deja una ventana o el balcón abierto entre otros casos, estas son causas bastantes comunes de falsas alertas debido a que las personas no se concientizan sobre el sistema y lo que deben hacer para mantener la integridad del mismo, como por ejemplo, que un integrante del hogar no avise a los otros integrantes que estará en el hogar a un horario inusual o diferente, donde el sistema normalmente estaría armado.
Es importante tener presente que muchas personas compran kits de alarma que luego van “hibridando” con agregados de dispositivos diferentes que tienen problemas de compatibilidad, que no configuran adecuadamente, o aún más, le suman a su propio sistema otro diferentes, lo que genera aun más notificaciones que pueden provenir de cualquiera de los sistemas instalados, por ejemplo, de un kit de alarma de un proveedor, y de cámaras de vigilancia de otro proveedor configuradas de forma independiente, ya sea que estas no puedan ser integradas al kit de alarma adquirido inicialmente por falta de capacidad para su integración técnica, o bien, que sean incompatibles entre sí.
Alarmas técnicamente correctas, pero operacionalmente irrelevantes
Estas alarmas, si bien son correctas, pueden considerarse como “falsos positivos” debido a problemas de criterio en la configuración de la alarma, o bien, por eventos que son externos y se salen de lo “considerado” en la configuración inicial.
Un ejemplo, es cuando se instala un sistema de seguridad con cámaras, y una cámara de vigilancia en el exterior que supervisa la zona frente a la vivienda, identifica que un automóvil se ha ubicado en el área de parqueo frente a la vivienda, pero este auto es de un vecino del conjunto que por alguna razón, se ubicó allí de forma temporal, luego, la alerta es válida y correcta, pero no se trata de una acción delincuencial o que represente un riesgo para el patrimonio.
por supuesto están los otros casos, como el que la zona de parqueo frente a la vivienda esté vigilada por la cámara bajo la configuración de detección de zona o de líneas de cruce, y la cámara está detectando vehículos que ingresan a la zona de forma parcial (porque algunos vecinos comenzaron a “girar ” en esa zona), en cuyos casos las alarmas que recibe la persona son irrelevantes, no son un “falso positivo” pero existe un problema de criterio de alerta por factores externos a la configuración inicial del sistema.
Otro ejemplo sería el colocar una cámara para exteriores en el balcón de un apartamento, y no establecer una zona específica para identificar movimiento de personas dentro del balcón, por lo que la cámara comenzará a emitir alertas por cada persona (o vehículo) que detecte en la zona de la calle u acera dentro del rango visual de la cámara, lo que por supuesto saturará el sistema.
Configuración de alertas con criterios diferentes a la seguridad
Existen casos de alertas que pueden sumarse un grupo de alarmas que se son técnicamente correctas, entregarán los avisos para los que se configuraron, pero sumarán significativamente día a día para silenciar el sistema e ignorar las alertas y avisos de forma sistemática.
En este grupo de alertas que pueden considerarse como “falsos positivos” (aun cuando no lo sean) están aquellos casos donde se establece un criterio para “identificar eventos” que no representan un riesgo de seguridad, y por el contrario, persiguen otros fines, lo que sumará una cantidad de avisos considerable durante el día.
Un ejemplo de alarmas que no se configuran con criterio de seguridad, es cuando se configura una cámara con zona de detección (o cruces de línea) sobre una zona verde frontal (jardín) de una vivienda en una urbanización cerrada, buscando “detectar” el perro del vecino que deja sus deposiciones en el jardín.
Reducir la fatiga no significa simplemente eliminar falsas detecciones, también significa evitar notificar eventos que no requieren la atención inmediata del usuario.
Consecuencias de las falsas alertas en alarmas auto-gestionadas
Cuando una gran cantidad de avisos y notificaciones se acumulan en un sistema de alarma auto-gestionado, los efectos sobre las personas van bastante más allá de la simple molestia, y la desensibilización es la causa por la cual el usuario aprende que la mayoría de los avisos no requieren acción y comienza a ignorarlos por completo, convirtiéndose de hecho de un problema de seguridad a causa de su propia experiencia de uso y la priorización de su tiempo y bienestar.
Los principales efectos y consecuencias de la fatiga de alarmas en las personas son:
- Retrasos en la respuesta: aun cuando la alerta se revisa, se hace con menos urgencia y con cada vez más desconfianza de que se trate de una “alarma real de robo”.
- Desgaste emocional, del sueño y aumento del estrés y de la ansiedad: las alarmas nocturnas repetidas generan estrés, afectan el descanso de todo el hogar y son las principales motivaciones para que un sistema de alarma sea silenciado, pero esto también se sucede cuando la persona está durante sus actividades laborales, donde una notificación puede afectar directamente su actividad laboral y el efecto posterior, luego de identificar que se trata de una falsa alarma, es que la decepción causada se suma a las razones para ignorar los avisos de alarma del sistema.
- Pérdida de confianza en la inversión: el usuario empieza a dudar de si el sistema realmente sirve para algo y comienza a “confiar” en que “nada se sucederá” porque “se tiene el sistema sin importar que no esté activo”, pero todo esto surge a causa de la creencia que “el sistema siempre se equivoca” (Cry-Wolf effect ó Pastorcito mentiroso) por lo que el propietario deja de prestarle atención al sistema, no comprueba baterías, no limpia las cámaras, no revisa la alineación de los contactos magnéticos, no corrige configuraciones ni hace actualizaciones de los dispositivos, y todo ello con el tiempo conlleva a que la fiabilidad del kit de alarma adquirido empeore aún más.
- Historial de eventos saturado: con cientos de clips irrelevantes, se vuelve difícil encontrar las alarmas y los registros de un evento que si importa.
- Alertas mal categorizadas: la persona comienza a asumir que todas las alertas emitidas por un sensor son “por la misma razón”, como por ejemplo, cuando un sensor o cámara que está vigilando un balcón, está enviando alertas por la detección de movimiento de una sombra o por el movimiento de una planta, y la persona asume que todas las alertas son por la misma razón y las omite sin revisarlas, pudiéndose camuflar entre ellas una real intrusión de ladrones a través del balcón.
- Alertas descartadas sistemáticamente: con el paso del tiempo y de la cantidad de alertas, cada notificación emitida por el sistema pesa menos, hasta que se dejan de mirar casi todas las notificaciones.
- Desactivación total o parcial del sistema: apagar sensores puntuales, silenciar las notificaciones de la app o directamente dejar de usarlo, justo lo contrario de lo que se buscaba al instalarlo, por ello, para recuperar tranquilidad, algunas personas silencian las notificaciones, bajan excesivamente la sensibilidad, apagan cámaras o dejan la alarma desarmada y es con esta “solución” de desactivación, que se “elimina la molestia” de aquello que se adquirió para “mejorar la seguridad”.
- Omitir una alarma real notificada: el mayor riesgo sobre cualquier sistema de alarma autogestionado es pasar por alto una alarma real en la intrusión de un delincuente, y que la alarma esté camuflada entre decenas de avisos que la persona “aprendió a ignorar desde hace mucho tiempo”.
- Intrusión no detectada por sistema desactivado: el segundo mayor riesgo por supuesto corre por cuenta del efecto acumulativo de la autogestión del sistema de alarma y la saturación que tienen las personas con las alertas, y es que, cuando se sucede una intrusión, el sistema se encuentra completamente silenciado o peor aún, desactivado.
- Se toman malas decisiones bajo presión. Cuando no se cuenta con una CRA donde un operador verifique las alertas, el usuario puede precipitarse en diferentes situaciones por la imposibilidad de realizar una verificación directa, por ejemplo, cuando hay un corte eléctrico y el sistema notifica que ha perdido comunicación con la alarma, por lo cual, la persona comienza a llamar a vecinos, o incluso, llega a acudir a la vivienda sin poder valorar el riesgo previamente, o incluso, llamando a las autoridades policiales sin haber podido confirmar lo que se está sucediendo.
La fatiga de alertas como problema de diseño
Se cree que la prevención, para evitar el exceso de falsas alarmas, debería comenzar desde la instalación del sistema, pero realmente la prevención debe comenzar desde antes, por lo mismo, siempre es necesario considerar entre otros aspectos:
- Qué se pretende proteger
- Cuáles son los riesgos principales
- Qué eventos requieren intervención
- Qué horarios tiene la propiedad (vivienda, negocio u empresa), en los cuales se encontrará ocupada, y cuando estará desocupada
- Qué tipo de accesos tiene
- Qué tipo de protecciones existen en ventanas u ventanales
- Qué tipo de estructuras y elementos colindantes existen que representen riesgos
- Qué animales existen o pueden ingresar a la propiedad
- Qué condiciones ambientales afectan al inmueble o la zona que se requiere vigilar
- Quién recibirá las alertas y su real capacidad y disponibilidad cada día
- Qué medidas de contención existen si por alguna razón, la persona encargada no puede atender las alertas
- Cuál es la real capacidad que tiene la persona para poder revisar el sistema de seguridad ante una alarma
- Como procederá la persona cuando se detecte una intrusión, lo que incluye el contactar a las autoridades, como orientarlas y como gestionar la situación de forma racional y controlada sin ponerse en riesgo y sin poner en riesgo a otras personas
- ¿La persona que revisa las notificaciones tiene la capacidad de actuar?, siempre hay que tener presente que la reacción de cada persona depende de muchos factores emocionales que, en un momento de euforia, pánico o nerviosismo, pueden dar al traste con cualquier tipo de “planificación previa” y la persona puede perder la noción del tiempo, de que hacer, entre otros.
Es importante tener presente que la instalación de una alarma de seguridad no debería “valorarse” únicamente por el número de dispositivos instalados, ya que tener un panel con 20 sensores y agregar diez cámaras, no necesariamente significa tener un mejor sistema de alarma que con otro con menos dispositivos.
Un sistema de alarma con muchos dispositivos cuyas capacidades técnicas y funcionales son limitadas, podría generar una enorme cantidad de falsas alarmas diarias, así como un sistema con pocos dispositivos, pero con excelentes características técnicas y funcionales, en conjunto con una evaluación, configuración e instalación experta, podría reducir las falsas alarmas (no causadas por errores humanos) a casi cero.
El problema no se soluciona simplemente reduciendo la sensibilidad
Una reacción habitual mesurada, ante demasiadas alarmas, consiste en buscar disminuir la sensibilidad de los sensores o de las cámaras para la identificación de eventos, lo que si bien puede funcionar en algunos casos, también puede crear un problema mayor: dejar de detectar determinados eventos reales.
Por supuesto, el poder realizar ajustes en la configuración, dependerá de las características técnicas (de hardware y software) y las capacidades que posea el sistema de alarma.
No obstante lo anterior, siempre es mejor pensar de una forma más amplia, donde el evento se puede suceder por causas tales como:
- El problema podría ser la ubicación del dispositivo como un sensor que tenga en frente algo que cause la activación (ventiladores, aires acondicionados, fuentes de calor intensa o ventanas con reflejos intensos)
- El campo de visión o rango de detección puede requerir ajustes en su configuración por cambios permanentes que se han realizado (mobiliario nuevo, rediseño de la zona, reformas, etc.)
- Se requiere optimizar zonas de tránsito a causa de cambios
- Ajustar la clasificación de objetos (si el sistema lo permite)
- Ajustar la configuración a horarios y estados de la zona (cambio de horarios de llegada, de trabajo, etc.)
- Ajustes en la configuración de sensibilidad (según las capacidades de cada dispositivo) debido a alteraciones del ambiente o a alguna modificación no programa de la configuración
- Actualización del firmware o software
- Verificar que la alimentación eléctrica sea estable y no tenga sobrevoltajes, así como que las baterías estén en estado optimo
- Analizar los registros del sistema para identificar horarios donde se suceden los eventos y tratar de encontrar un patrón de activación no deseada
Es por lo anterior, que ajustar la sensibilidad debería ser solamente una parte de la solución o de las consideraciones cuando así se haya descartado debidamente por expertos en seguridad para que estos realicen los ajustes necesarios, porque en muchos casos y como se mencionó antes, algo como una variación en la configuración del mobiliario y la interacción de una mascota que se sube a un mueble, puede generar activaciones que no siempre responden a «patrones» de horarios, pero que por supuesto pueden ser identificados fácilmente una cámara de vigilancia.
La fatiga de alarmas representa uno de los desafíos más importantes en los sistemas de vigilancia doméstica o comercial auto-gestionados, si bien muchos sistemas de seguridad modernos gracias a la incorporación de la inteligencia artificial logran una muy significativa reducción de las falsas alarmas que pueden generarse por muchas razones como se ha explicado, pueden originarse por configuraciones inadecuadas, instalaciones deficientes, o incluso, por el comportamiento de personas que generan detecciones que son correctas a pesar de que sea una alerta que se trata de una intrusión real detectada.
Instalar una alarma puede parecer algo sencillo, algo del tipo DIY (hágalo usted mismo), pero hay una gran cantidad de consideraciones tanto para seleccionar el sistema correcto según las necesidades, como el evitar situaciones que afectan el bienestar propio o familiar, por el simple hecho de tener un sistema de seguridad que está enviando alarmas todos los días y por supuesto, no caer en una falsa sensación de seguridad que se autojustifica equivocadamente hasta que se descubre ante una lamentable situación que afecte la tranquilidad del hogar, a causa de una intrusión, como por ejemplo, en el caso de un apartamento en un 6to piso, que tenía una cámara instalada en el balcón, y mientras se encontraban de viaje, los ladrones entraron por el balcón a robar en su apartamento, usando el balcón de un piso inferior (el 5to) del edificio, sin que los propietarios se dieran cuenta que los ladrones habían entrando a robar.
No lo olvides, una alarma es tan efectiva como la capacidad que se tenga de revisar y gestionar sus alertas 24/7, si estás dormido, trabajando, de vacaciones o entretenido en otra situación cuando se sucede una intrusión en tu hogar, finca, negocio u empresa, y no ves o escuchas las alertas, solo tienes un sistema que los ladrones dañarán o que solo servirá para ver lo sucedido.
Recomendaciones para evitar las falsas alertas sin afectar la seguridad propia
Para reducir las falsos alarmas de un sistema de alarma no se requiere llegar al punto de desactivar el sistema de seguridad, lo que significaría por supuesto sacrificar la seguridad propia, lo que se requiere es prestar atención a diferentes aspectos tanto de los habitos propios como técnicos.
Identificar en que zona se suceden las falsas alarmas
Lo primero que hay que hacer es determinar que es lo que causa estas falsas alertas, como por ejemplo una ventana que se deja abierta, un ventilador que se deja encendido, o un mueble que se cambió de posición luego de la instalación de la alarma, y el perro en la casa ha estado subiéndose al mueble.
Corregir y mejorar los hábitos de las personas vinculadas con la alarma que pueden generar activaciones no deseadas
Cuando se tiene un sistema de alarma, los hábitos de uso deben cambiar o mejor, ajustarse al sistema, por ejemplo, es necesario que las personas recuerden cerrar bien las ventanas y las puertas, haciendo una verificación rutinaria, no dejar elementos frente a los sensores que pueden causar una activación, y por supuesto, concientizarse tanto de armar el sistema antes de salir, como de desarmarlo antes de entrar, lo que debe ir en conjunto con una comunicación clara con las demás personas del hogar, sobre todo, cuando hayan cambios en los hábitos que pueden causar preocupación, ya que si bien el sistema puede notificar a los demás usuarios que el sistema fue desarmado, la comunicación del porqué se realiza sigue siendo una parte esencial.
Crear tu propio Checklist de verificación como buena práctica
Siempre es recomendable establecer una rutina propia para evitar el tener que estar lidiando con activaciones indeseadas del sistema, por ello, una lista de verificación que las personas del hogar (negocio u empresa) realicen antes de armar la alarma (activar el sistema) es muy recomendable hasta que se vuelva rutina natural, por ejemplo:
- Revisar que las ventanas estén cerradas y aseguradas
- Revisar que la puerta del patio esté cerrada y asegurada
- Revisar que la puerta del balcón esté cerrada y asegurada
- Revisar que no haya una estufa u horno encendido
- Revisar que la puerta del garaje esté cerrada ( y asegurada si es del caso)
- Revisar que la puerta quede asegurada
No modifiques la configuración del sistema tratando de “encontrar el problema”
Tratar de ajustar el sistema realizando ajustes improvisados solo puede hacer aún mayor el problema, o reducir los niveles de seguridad donde el sistema no será capaz de detectar la intrusión adecuadamente, o aumentar aun más las falsas alertas.
En el caso de que no se logre identificar la causa de las activaciones, lo mejor es acudir a la revisión experta y configuración profesional del sistema si fuera el caso.
¿Cuándo es necesario acudir a expertos para revisar el sistema y la configuración?
Si no se logra identificar una causa evidente de la activación de las alarmas que se repiten, y esto no coincide con cambios recientes en el mobiliario, o con remodelaciones realizadas entre otros, entonces lo mejor es acudir a expertos en seguridad para evaluar el sistema y tratar de identificar si es necesario realizar ajustes técnicos, corregir la ubicación de los dispositivos o bien, actualizar dispositivos con mejores características técnicas y funcionales.
Lo anterior, es lo más recomendable antes de caer en una “normalización” de las falsas alarmas que luego terminará con la desactivación de las alarmas, o que simplemente se ignoren por completo hasta el punto, que se llegen a ignorar las notificaciones de una real intrusión de ladrones en la vivienda, empresa o negocio.
Un sistema de alarma antirrobo bien configurado y ajustado, junto con el monitoreo remoto desde nuestras CRA, te dará la confianza y tranquilidad que necesitas en tu día a día.
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